Lucas Pez Mago: “Me siento más cómodo desdibujando cosas en castellano”

By 25 de maig de 2016 desembre 19th, 2019 cultura

Lucas Álvarez, más conocido por su nombre artístico ‘Pez Mago’, es un cantautor madrileño que inició su carrera profesional en 1991. Sus canciones han sido versionadas por grandes artistas como Rafael, Sergio Dalma o Malú, entre otros. Ha actuado por toda Latino América, USA, Europa y parte de Oriente Próximo. Sus conciertos suelen ir acompañados de historias, que le gusta introducir entre canción y canción a modo de monólogos.

¿Cuánto hace que te dedicas a la música?

Llevo dedicándome únicamente a la música, profesionalmente, 16 años. Mi primer concierto lo di en 1991, con una banda que tocaba, ‘Al margen’ se llamaba. Desde entonces no he parado de dar conciertos.

¿Cómo empezaste?

En 1999 estuve trabajando de azafato de Iberia, de los que señalan las puertas y  demás. Duré un año. Mientras estaba ahí, Clara Montes incluyó una de mis canciones en su disco y vendió 125.000 ejemplares. En aquella época todavía se vendían discos (Ríe). Esto me dio la oportunidad de dejar mi trabajo para dedicarme exclusivamente a componer. A partir de ahí muchos  artistas, entre ellos Sergio Dalma, Malú, Rafael… han cantado algunas de mis canciones. Haciendo versiones, claro. Músicos que no tienen nada que ver con mi estilo pero que de vez en cuando necesitan una letra y una música. Una canción que luego llevarse a su terreno.

¿De dónde viene ‘Pez Mago’?

Hace veinte años que veraneo en Formentera, de hecho, esta isla es mi única conexión con Cataluña. Uno de esos veranos me encontré a Alejandro Jodorowsky, un psicomago chileno dedicado a una terapia que se llama psicomagia, un acto creativo destinado a despertar el inconsciente. Yo era muy fan suyo y me dijeron que estaba desayunando en la fonda Platé, en Sant Francesc. Nadie se atrevía a acercarse a él porqué era una eminencia, pero yo me fui para allá y estuve desayunando y haciendo terapia de psicomagia con él tres días. De ahí mi nombre, el ‘pez’ por Formentera y el ‘mago’ por Jodorowsky.

¿Funcionó la terapia?

Sí, sí que funcionó. Y desde luego me enfocó en un lado creativo que ya nunca he dejado. Siempre he sido muy fan de utilizar la creatividad para remover el inconsciente. Pez mago, al principio sobre todo, era eso. En los videoclips intentaba remover -un poco más simbólicamente- todo eso… luego, con los años, se ha vuelto más sencillo. (Ríe)

¿La gente cuando ve ‘Pez mago’ no se espera a un mago?

Eres la segunda persona que me pregunta eso… Es curioso, pero no. Supongo que debe de ser porqué en los carteles aparezco con la guitarra y la gente ya sobreentiende que soy músico. O quizás porqué me han visto en Youtube o en algún concierto. Es cierto que mi nombre puede dar lugar a confusiones, pero de eso me di cuenta mucho después…

Entre canción y canción te gusta hacer monólogos, para dinamizar tus conciertos. ¿Nunca te has planteado de ser también monologuista?

Eso es algo que hacemos mucho los cantautores; contar historias entre canción y canción. Antes también lo hacían, la diferencia es que ahora nos tomamos mucho menos en serio a nosotros mismos y lo cierto es que muchos de nosotros tenemos esa alma de payaso. Me gusta mucho hacer reír a la gente, hacerles cantar las canciones,  hacerles partícipes un poco del show, no? Desde luego si me entrara artrosis en las manos y no pudiera tocar la guitarra, es probable que acabara haciendo monólogos…

¿Has hecho muchos bolos?

Una vez hice la cuenta y andaba por más de los 1.500. Me gusta mucho tocar, digamos que lo mío es algo quizás obsesivo, me lo tomo muy en serio. He ido poco a poco y eso ha ido tomando fuerza. El fin de semana que estoy en casa sin tocar, me falta algo… Soy muy activo.

¿Como te ayudas para componer tus canciones?

Hay distintos tipos de canción y la inspiración depende mucho de la temática. La mayoría son vivencias. Los viajes me han inspirado mucho y la gente que he conocido también. Las canciones de amor y desamor se inspiran en mis propis experiencias, las canciones más humorísticas tienen más que ver con ocurrencias de un momento dado.

Estudiaste empresariales, pero finalmente te decidiste por la música. ¿Por qué?

Tenía 18 años y no quería trabajar. Quería pasarme unos años en la universidad para tocar la guitarra en el césped, que es lo que hacía. No estudié música porqué cuando algo se convertía en obligación, siempre le cogía asco. La música era mi vía de escape.

¿Y cuándo te diste cuenta, por qué no dejaste la carrera?

No sabía que podía vivir de esto y me daba mucho miedo dedicarme a la música, era  como ciencia ficción. Nadie en mi familia se había dedicado a la música y además, las referencias que tenía de mis ídolos no eran demasiado buenas, todos han acabado mal… (Ríe). En realidad terminé la carrera porqué mis padres siempre me habían dicho que “lo que empiezas hay que acabarlo”. Me costó Dios y ayuda pero al final me lo saqué, y cuando terminé di carpetazo y pensé: “ya nunca voy a hacer lo que se espere de mí, voy a hacer lo que de verdad me apetece”. Sienta bien poder decir: “toma, aquí tenéis el título, ya he acabado lo que empecé”.

¿Se lo tomó bien tu familia?

Sí, fue como “ya eres licenciado, ahora haz lo que quieras”. Hay una cosa curiosa en las licenciaturas y es que te licencias y ya está. Es como: “Oye, que es licenciado”.

¿Cuáles son tus referencias musicales?

Mis primeras referencias musicales fueron Bob Dylan, Leonard Cohen, Led Zeppelin, pero por encima de todo Los Beatles. De hecho aprendí a tocar la guitarra con sus canciones. Luego, ya a los veinte y tantos, llegó a mis manos una cinta de Silvio Rodríguez y más adelante ya descubrí a Pablo Milanes, Trova Cubana, Serrat, Jorge Cafrune.. Hasta entonces era más anglófono y no había oído nada en castellano que realmente me emocionara. Escuchaba con curiosidad pero no con el amor con que escuchaba a Bob Dylan.

Te criaste en Londres. ¿Quizás de ahí tu pasión por la música anglosajona?

Sí, mi padre trabajaba en IBM y nos fuimos a vivir allí cuando yo tenía 2 años. Fui a la guardería inglesa, colegio inglés… aprendí el inglés como primera lengua. Cuando volví a España, con 7 años, tuve que olvidar el inglés y aprender el castellano. Al final me hice disléxico y luego bilingüe. (Ríe).

Habiendo allí tantas oportunidades, ¿nunca te has planteado volver?

Pues… Siempre he tenido la sensación de que la música popular en inglés ya está avanzadísima. Cada vez que me pongo a escribir canciones en inglés, digo: “Pff, esto ya lo han hecho mil veces”. Me dan mil vueltas a nivel poético y musical; me da mucho más complejo… Me siento más cómodo desdibujando cosas en castellano, creo que hay todavía mucho mundo por descubrir.

¿En qué escenario te sientes más cómodo?

En un café, con unas 60-80 personas. Me gusta poder ver sus caras, sus expresiones, sus reacciones…  También es verdad que no suelo tocar en grandes escenarios, lo he hecho, pero no es lo habitual. Soy un músico underground, lo más indie que hay, yo me auto edito y me lo hago todo. Nunca he tocado ante 5.000 personas que conocen y corean mis canciones.

Da un poco de respeto, ¿no?

Lo que más impone es que no sea tu público, que no hayan venido a escucharte a ti. He hecho muchas veces de telonero de grandes artistas como Marwan, De Pedro… y eso es cierto que ayuda a ir cogiendo tablas y confianza. Si te soy sincero, lo que más corta de todo es dejar de tocar. Si dejas de tocar un mes, sales ante el público y te bloqueas. La práctica y las tablas se pierden en seguida, es como todo.

¿Te influenció la movida madrileña?

La verdad es que no. La viví de refilón, los últimos años. Me pilló muy joven y la música de la movida madrileña no me interesaba. El Pop español nunca me ha interesado, no me hacía vibrar. Hasta que no descubrí la canción de autor no encontré mi sitio.

El sábado 9 de julio podremos disfrutar de tu música en Lo Quiosc, en el Pallars. ¿Qué es lo que más ilusión te hace de volver por estas tierras?

Es una zona preciosa, con unas vistas espectaculares y unos lugares increíbles, donde siempre me han tratado genial. Siempre me he sentido como en casa. Actué en Isona y en La Pobla de Segur, hará unos tres años. En el Quiosc aún no he estado e intento no imaginármelo mucho, prefiero que me sorprenda.

¿Con qué nos vas a sorprender esta vez?

Voy a hacer un concierto más largo que los anteriores, de unas dos horas aproximadamente. Mi intención es sorprender a la gente con un concierto nuevo, que nunca antes hayan visto.

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