José Luís Adserías, fundador de la compañía Planeta Impro desde 2001 y creador de todos sus espectáculos, es un actor e improvisador español. Con más de veinte años de experiencia en el mundo de la improvisación, Adserías ha desarrollado su propio estilo basado en las teorías de K. Johnstone y V. Spolin. En los últimos diez años, ha impartido innumerables talleres, conferencias y formaciones para empresas basadas en la técnica de la improvisación teatral.

¿Por qué crees que Planeta Impro está funcionando tan bien?

Yo creo que conseguimos llegar a mucha más gente en el momento que elegimos seguir tres líneas de trabajo: divertir, sorprender y emocionar. Nosotros nos centramos en contar la historia y dejamos que sea el público el que decida lo que tiene que sentir. No vamos a forzarlo.

No es fácil hacer reír a la gente. ¿Con qué herramientas jugáis para conseguirlo?

El tema está en no limitarse en hacer una broma sino en jugar con las frases que escribe la gente y hacerlo muy bien en escena para que el público se ría. Piensa que ellos escriben lo que quieren en el papel, antes de entrar, y quieras o no, si escriben: “mi suegra me quiere matar con croquetas”, ya contamos con un titular algo cómico con el que construir una historia.

¿Hasta qué punto se improvisa?

Se improvisa desde el minuto cero. Todo. La técnica de improvisación teatral te dota de herramientas de interpretación y guión, y tú tienes que darle sentido a lo que estás improvisando.

Cabe decir que en la improvisación es muy importante el arte de la cooperación entre los compañeros, es decir, tratar de aceptar siempre las ideas del otro. Un compañero propone, el otro siempre acepta y además le suma algo suyo, y de ahí ya empieza a arrancar la historia y a ser idea de todos.

Entonces, ¿antes de salir no sabéis nada de lo que va a ocurrir?

No, nada de nada.

Y este punto de no saber lo que va a pasar, ¿no genera un poco de ansiedad?

Sí, sí. Sobretodo durante los primeros meses, sientes como una sensación de mareo, de no saber por dónde tirar… Pero bueno, nosotros ya tenemos un trabajo muy elaborado, técnicamente hablando, y un nivel muy alto. El día más malo, sale bien.

Entonces, no ensayáis antes.

No lo llamamos ensayo, no lo hay en la impro. Lo que sí hay es entreno para mantener bien afinadas las habilidades que requiere la improvisación. Entrenamos la imaginación, el seguir la técnica, la duración de cada bloque de información, el ritmo…

Quieras o no, la técnica consiste en aceptar y proponer ideas, pero para ello primero debemos aprender a comunicarlas para que el otro las pueda seguir, arriesgando y no yendo a lo justito.

Y cuando termina el espectáculo, ¿no tenéis curiosidad por leer las frases que no han salido?

(Ríe) Sí, eso sí. Incluso a veces hacemos Facebook Lives para compartirlas con nuestros seguidores. Después de 21 años dedicándome a la improvisación, me sigue apasionando descubrir lo que algunos escriben en esos papeles. Es verdad que muchas de las frases pueden clasificarse fácilmente: “actualidad”, “sexo”… pero hay algunas que dices: “¡Ala, hay alguien con esto en la cabeza!” (Ríe)

¿Qué frases son las más recurrentes?

El “por qué” de Mourinho fue una época horrible. De Rajoy también muchas, como “los catalanes hacen cosas” o “es el vecino el que elige al alcalde”. Algunas a favor de la independencia, otras en contra…

¿Tenéis temas tabú o consideráis que con humor se puede decir todo?

Temas tabú no, pero sí es cierto que algunas veces han salido frases muy fuera de lugar, como cuando murió Dani Jarque, por ejemplo, que algunos escribían que se merecía morir. Eso no lo hacemos, bajo ningún concepto. También intentamos evitar el tema de la pederastia.

A todo lo demás le podemos dar la vuelta, si no es muy ofensivo. El tema es no ofender a nadie porqué sí y encima desde el anonimato.

Si el directo ya tiene su riesgo, la improvisación aún más.

Lo bueno de no tener nada preparado es que en blanco no te puedes quedar. (Ríe) Pero sí, es cierto que hay días de más inspiración y otros de menos. Obviamente todos tenemos nuestras cargas y el día que te sientes especialmente espeso, confías más en los compañeros y no pasa nada. Lo importante es que la idea, sea más o menos brillante, esté defendida por todos.

¿Cuál dirías que es la mayor virtud para un improvisador?

Yo creo que la mayor virtud es aceptar que puedes fallar, porqué es ahí donde realmente te vas a permitir improvisar libremente, pero a la vez también significa que puedes fallar más y eso jode mucho al ego.

¿Por qué recomendarías a la gente que fuera a ver un espectáculo de improvisación?

Yo les recomendaría venir para que vieran lo que se puede crear cuando la gente está dispuesta a cooperar, porqué muchos se llevan la sensación de “aquí hay truco”. Les despista el hecho de que siempre estemos de acuerdo, de decir: “Vale, si no sabía lo que iba a hacer, ¿por qué le está siguiendo?”, “¿por qué no le opone resistencia?”. (Ríe)

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